PERDÓN VERDADERO

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PERDÓN VERDADERO

Cuando sentimos que nos han herido, lastimado, invadido o faltado el respeto a nuestro Ser, reaccionamos muchas veces con violencia, agresividad, guardando rencor, deseos de venganza o similares.

A medida que tomamos conciencia de que SOMOS  ENERGÍA, según el sentimiento que “producimos” eso es lo que vamos a atraer hacia nosotros, vamos considerando como es esto de SOLTAR sentimientos dañinos para nuestra energía y buscamos, si somos suficientemente curiosos, en qué consiste PERDONAR-nos y acto seguido, perdonar a quienes nos agredieron de cualquier forma. (Obviamente, aquí  entran varios pasos que debemos aplicar siempre nacidos desde el corazón, que si no, de nada sirve…)

También está atento al efecto “Espejo” que pretende mostrarte algo que debes atender en Ti mismo…Si esto sucede, quizás solo se desarma el efecto “Reacción” que hubieras tenido contra el otro o la circunstancia que te molestó.

Te entrego éste texto escrito por  Lisa Bourbeau en el cual, si lo haces desde tu corazón, sentirás un alivio y felicidad muy importante y habrás dado un paso muy grande en tu evolución!

Abrazo de Luz !!!

Thomas Siklosi

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La curación sólo puede realizarse en el momento en el que uno se perdona. Esta

etapa tiene el poder de transformar no sólo nuestro amor hacia nosotros mismos,

sino también el corazón y la sangre en nuestro cuerpo físico.

Esta sangre nueva, reenergetizada por el influjo de este amor reencontrado, es

como un bálsamo que circula por todo el cuerpo: a su paso transforma y rearmoniza

las células. Aun cuando intelectualmente te resulte difícil creerlo, ¿qué puedes

perder con probar?

Estas son las etapas del perdón verdadero, que han sido experimentadas por miles

de personas con resultados extraordinarios:

1) Identifica tus emociones (a menudo hay más de una). Toma consciencia de la

acusación que te haces a ti mismo o que le haces a otro y de lo que ésta te hace

sentir.

2) Asume tu responsabilidad. Ser responsable es reconocer que siempre tienes la

opción de reaccionar con amor o con miedo. ¿De qué tienes miedo? Date cuenta

también de que tienes miedo de que te acusen de tener miedo.

3) Acepta al otro y suéltate. Para lograr soltarte y aceptar al otro, ponte en su lugar

y siente sus intenciones. Acepta la idea de que la otra persona se acusa y te

acusa probablemente de la misma cosa que tú. Ella tiene el mismo miedo.

4) Perdónate. Esta es la etapa más importante del perdón. 

Date el derecho de haber tenido y de tener todavía miedo, creencias, debilidades y

límites, que te hacen sufrir y actuar. Acéptate tal y como eres ahora, sabiendo

que es temporal.

5) Ten el deseo de expresar el perdón. A modo de preparación para la etapa seis,

imagínate con la persona adecuada en el acto de pedirle perdón por haberla

juzgado, criticado o condenado. Estarás listo para hacerlo cuando la idea de

compartir tu experiencia con dicha persona te suscite un sentimiento de alegría

y de liberación.

6) Ve a ver a la persona en cuestión. Exprésale lo que has vivido y pídele perdón

por haberla acusado o juzgado y por haber estado resentido con ella. Menciónale

que la has perdonado sólo si te lo pregunta.

7) Haz el enlace con un cordón o una decisión ante uno de tus progenitores.

Recuerda un acontecimiento similar que ocurriera en tu pasado con una persona

que representase a la autoridad: padre, madre, abuelos, maestro, etc.

Generalmente será del mismo sexo que la persona con la cual acabas de realizar

el perdón. Vuelve a efectuar todas las etapas con esta persona (la figura de

autoridad).

Cuando la emoción sentida sea hacia ti mismo, realiza los pasos 1, 2, 4 y 7.

Date el tiempo necesario para realizar el proceso del perdón. En cada etapa puede

pasar un día o un año. Lo importante es que tu deseo de lograrlo sea sincero.

Cuando la herida es grande y profunda o el ego se resiste, puede tomar más tiempo.

Si la etapa seis del proceso del perdón te resulta difícil, debes saber que es el ego

el que se resiste. Cuando piensas: “¿Por qué ir a pedirle perdón por estar resentido

con él cuando fue él quien me ofendió? ¡Tengo toda la razón del mundo para estar

resentido!”, es tu ego quien habla. El deseo más grande de tu corazón es hacer la

paz y sentir compasión por el otro.

No te preocupes por la reacción del otro cuando vayas a pedirle perdón. Respeta

su reacción y la tuya. Nadie en el mundo puede saber lo que va a suceder. Si al otro

le cuesta trabajo recibir tu petición de perdón, es que él mismo no puede

perdonarse. Aunque tú lo hayas perdonado, no puedes hacerlo por él. Deberá

lograrlo por sí mismo. No eres responsable de su reacción, sólo de la tuya. Por otro

lado, el hecho de perdonarte a ti mismo es un hermoso ejemplo para ayudar al otro

a que también lo consiga.

Recuerda que el hecho de perdonar a alguien no significa que estés de acuerdo con

la ofensa, sino que estás en vías de decir que, con los ojos del corazón, has sido

capaz de ver más allá de la ofensa, de ver lo que pasaba en el interior de la persona.

Gracias a este perdón podrás concederte más fácilmente el derecho de ser tú

mismo, con tus sentimientos humanos.