AMANDO OBJETIVAMENTE A LA MADRE

AMANDO OBJETIVAMENTE A LA MADRE
Quisiera el día de hoy, escribir sobre las madres, porque sin duda alguna, son la razón principal en muchos conflictos emocionales de las personas adultas.
Uno pensaría que una madre puede ocasionar conflictos de odio y rencor tal vez en la adolescencia o en la juventud, pero resulta realmente sorprendente descubrir, que las diferencias entre madres e hijos, parecieran incrementarse en la adultez.

¿Por qué?
¿Será acaso que ya en nuestra etapa adulta debiéramos aceptar a esa madre con lo bueno y con lo malo a pesar de lo que haya sucedido?
O tal vez se trata de inmadurez emocional.

Lo que sí es un hecho, es que no todas las madres aceptan que sus hijos han crecido y aunque éstos ronden los 50 años, siempre los verán y tratarán como “chiquitos”. Y no todos los hijos han tenido buenas madres o cuando menos, aceptables.

Aquí ya la idea se divide seguramente, porque además, habremos de sumar que hemos crecido y hemos sido educados en una cultura de fervor hacia la madre, de adoración a la madre y eso nos obliga a SIEMPRE hablar bien de nuestra madre y a amarla ciegamente.

Lo cierto es que únicamente el hijo o la hija, saben el tipo de madre que les dio la vida o los crió.
Y sólo un hijo o una hija, tendrán el derecho a opinar con respecto a su madre, incluso, en contra de la opinión de los mismos hermanos.

He escuchado historias verdaderamente aterradoras de madres sin sentimientos, de madres agresivas, de madres violentas, de madres indiferentes, de madres solapadoras, de madres delincuentes, de madres asesinas y por más que intento entender a éste tipo de madres, llego a la conclusión de que son seres humanos, como tú y como yo, con defectos y virtudes como todos y con el único atenuante de que “han sido madres”.

Cuando escucho historias más ligeras sobre algunas madres, creo que los patrones que más se repiten son las madres “sobreprotectoras” y las “madres ausentes”. Y ambas podrían justificarse diciendo que lo hacen por amor o por necesidad. Y aquí dependerá mucho del hijo o hija, el poder salir adelante a pesar de ellas.

Creo que en todos mis años de trabajo, sólo he escuchado máximo a 3 personas, diciendo que su madre es “maravillosa”, equilibrada, amorosa, respetuosa, alegre y optimista, etc. Sólo a 3 personas en tantos años.

– “Mi mamá me dice que confía en mí y que cree en mí, pero cuando decido algo, me critica y me juzga”
– “Mi mamá siempre me pregunta mis planes y la hora de la hora, enferma o me llama con alguna urgencia para que yo no los realice”.

– “Mi mamá dice que sin mí se muere, que nunca la deje sola por favor”.

– “Mi mamá me llama más de 5 veces al día todos los días, siempre quiere saber todo de mí”.

– “Mi mamá siempre me da dinero, pero lo siento como una herramienta para que yo me sienta en deuda con ella”.

– “Mi mamá se vino a vivir con nosotros temporalmente para ayudarme con mis hijos y ya lleva 10 años en la casa”.

– “Mi mamá siempre que me dice que me ama o que me extraña, lo hace como robot, como si dijera lo que debe decir pero sin sentirlo”.

Y puedo seguir y seguir por toda la semana, con frases que escucho todos los días de los hijos.
Y es que hay de todo, madres celosas, madres psico, madres posesivas, madres envidiosas, madres abrumadoras, madres chantajistas, etc.
Y cuando la persona en problemas, en conflictos emocionales quiere resolver sus problemas, cambiar o alejarse, resulta que su madre es el gran lastre de su vida.
Quieren dejar a la madre, alejarse de la madre, pero llevan años sintiendo culpa si lo hacen.
No se sienten siquiera capaces de poderse sentar con su madre y platicar con ella sin que explote una bomba.

Y es duro, es duro ver llorar a una persona adulta que lo único que desea es saber cómo solucionar la relación con su mamá. Esa mujer que le dio la vida, que lo llevó todos los días a la escuela, que lo cuidó cuando estuvo enfermo, que dice amarlo o amarla.
Porque esa misma “maravillosa mujer” es la mujer que al día de hoy, resulta la peor pesadilla de la persona.

El otro día me preguntaba una cliente:
“¿Cómo debo hacer la carta de duelo para mi madre, por un lado, sé que debo quererla, respetarla y aceptarla, sí, pero por el otro, no puedo guardarme todo el odio que siento por ella porque mientras mi papá me tocaba en las noches, ella se quedaba parada en la puerta de la habitación, llorando y en silencio?”

Entonces, lo único que yo pienso, es que la madre, en todo momento y circunstancia, debe verse objetivamente, como una mujer con aciertos y errores.
Amarla por lo que nos ha dado y aún nos da.

Porque amarla ciegamente sólo por ser la madre, es como amar al maltratador sólo porque nos casamos con él.

Entonces, no ames a tu madre sólo por ser tu madre. Desde tu experiencia, valora lo bueno y lo malo que has vivido con ella y desde ahí podrás sólo tú, juzgarla y liberarte.
Y así como no todos los hombres son iguales, tampoco las madres lo son y en ti, en tu inteligencia intelectual y emocional, valorarás lo que tienes en ella y lo que no tienes.

Recuerda, es una mujer, simplemente eso! No es tu santa madre.
Es una mujer, que te dio la vida, que te crió, que cometió aciertos y errores.
Hasta dónde ella puede seguir interviniendo en tu vida o peor aún, afectando tu vida, es tu decisión.
Y si tu madre es una grandiosa y excepcional mujer, pues dale besos, abrazos y disfrútala!

Akasha Sanación Integral
Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco.

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