ME INTERESA LA BIODESCODIFICACIÓN, YA SÉ LO QUE SIGNIFICA MI SÍNTOMA PERO NO SÉ QUÉ HACER NI CÓMO HACERLO…

Antes de leer ésta entrega que nos hace Elizabeth Romero Sanchez, desde México, me gusta resaltar unos puntos que creo de suma importancia:

” – Todo lo queremos fácil, peladito y a la boca. – ” 

Pregunto: como te sientes leyendo ésta afirmación? O esta otra:

” – Y es que todos los árboles genealógicos, parecieran bibliotecas de secretos, de dramas escondidos, de basura que hay que tapar, ocultar, olvidar. – “ 

Ahí se los dejo…reflexión y luego, decisión de cambiar lo que deba ser cambiado!

Abrazo de Luz !!! Thom

(Al final, tienes todos los datos por si quieres ponerte en contacto

con Elizabeth Romero Sanchez)

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Ay!
Si yo les platicara cuántas veces al día leo y escucho esto, jamás terminaría.

Y es que la mayoría de las personas, fuimos educadas y entrenadas, para correr al médico al primer síntoma. Parte de ese entrenamiento, incluía quejarse de todo con el doctor y dejarle a él, toda la responsabilidad de nuestra curación. Es más, y me incluyo, estábamos perfectamente preparados, para poder decir si un médico era malo o bueno, en base al funcionamiento y resultado del medicamento que nos recetaba.

Sumado a esto, nuestra única responsabilidad, era acudir a la consulta médica, comprar los medicamentos y tomarnos la medicina. Nada más.

Con la Biodescodificación, todo lo anterior no existe.
Con la Biodescodificación, toda la responsabilidad recae en nosotros.
Con la Biodescodificación, yo soy la única persona que puedo cambiarme, sanarme.
Y esto, no es para todos, simplemente porque no todas las personas, estamos preparadas para tomar el timón de nuestras vidas.
Todo lo queremos fácil, peladito y a la boca. Queremos que cambien los demás, pero no queremos cambiar nosotros. Es más, ni siquiera sabemos cómo cambiar.
Nos asumimos como enfermizos, o preocupones o enojones, o celosos, o pobrecitos, o duros, o fríos, o groseros, o violentos…pero… ¿cambiar?, ¿cómo?, ¿qué es eso?

A esto deberemos añadirle, la poca o nula intención de tomar un teléfono, un camión, un avión, ir al cementerio, ir a los juzgados, ir a las hemerotecas, o visitar a nuestros familiares, para investigar nuestro árbol genealógico.
A lo más que llegamos, es a preguntarle a nuestro padre o a nuestra madre que están sentados en la mesa del comedor, si nos pueden informar nuestra historia. Y si nuestro contacto directo nos dice: no hay datos. Ahí nos quedamos, ahí se termina nuestra intención de lograr algo.

Y es que no fuimos entrenados para investigar, para preguntar.

A la mayoría de nosotros nos han respondido, tras una pregunta de los ancestros, cosas como: “no me acuerdo”, “no sé”, “pregúntale a tu tía”, “ya se me olvidó”, “qué te importa”, “y tú para qué quieres saber eso”, “y qué te andas metiendo”, etc.
Y es que todos los árboles genealógicos, parecieran bibliotecas de secretos, de dramas escondidos, de basura que hay que tapar, ocultar, olvidar.

En la Biodescodificación, el árbol es imprescindible, y la gente no lo comprende.
Es como querer que un taller mecánico me arregle la vida, pero yo jamás he tenido un coche.
Puedo ir y aprender mecánica, sí, puedo ir y conocer las piezas del coche y cómo funcionan, pero yo no puedo arreglar mi coche, si no tengo coche.

Por lo tanto, si no tenemos la pieza fundamental, con la que se trabaja un transgeneracional, un análisis del árbol genealógico, que es nuestro árbol, no se puede hacer mucho o bien, no se puede hacer un trabajo profundo.
Que existen las memorias filogenéticas, sí.
Que mediante una hipnosis pueden salir datos, sí.

Pero nunca jamás, llegarás al fondo si no hay material para investigar.

Entonces, debemos comenzar a ver la Biodescodificación, como una nueva medicina, y como una metodología que me puede ayudar a sanar.
Pero también debemos saber, que toda, absolutamente toda la responsabilidad para lograr sanar, para cambiar la historia de mi familia, está en mí.

Porque una vez, ubicados en el árbol genealógico, o en la sesión de hipnosis, los dramas heredados, es responsabilidad nuestra vivir nuestra vida diferente. Hacer cambios.

Tal vez la opción para que yo cambie la historia de mi árbol, y mejore mi salud, sea cambiar de profesión.
Tal vez la opción para que yo cambie la historia de mi árbol, y mejore mi salud, sea no tener hijos.
Tal vez la opción para que yo cambie la historia de mi árbol, y mejore mi salud, sea separarme de mi pareja.
Tal vez la opción para que yo cambie la historia de mi árbol, y mejore mi salud, sea alejarme de mis hermanos o de mis padres.

Y no quiere decir que realmente así sea o tenga que ser, no. Porque si yo dejo de vivir conflictualmente mis circunstancias, dejo de padecerlas y dejo de enfermarme por eso.
Pero todo dependerá de mí, de cuánto esté yo dispuesto a cambiar mis creencias, mis expectativas, mis objetivos de vida, mis metas. Y vivir con gusto lo que realmente disfruto, amando lo que tengo y amando lo que no tengo.

Hace como dos años, llegaron con nosotros una madre y su hija. La madre como de 41 años y la hija como de 15.
La niña llevaba ya más de 4 años con anorexia.
Ya sabemos que la anorexia es “madre tóxica”. Es más, ya la mamá de la niña lo sabía y llegó diciéndonos que lo sabía y que quería cambiar eso. Dijo además, que ya había comenzado a hacer el árbol, que no había datos, que no localizaba a nadie, que nadie sabía nada (lo mismo de siempre), pero que seguía investigando.

Con terapia de hipnosis a la niña, llegamos a un recuerdo importante con la madre y la niña liberó las emociones que estaba reflejando. Bien.
La madre comentó después de la sesión, que ella iba a cambiar, iba a tratar mejor a su hija, iba a reaccionar diferente, etc.
Se fueron contentas y fin de la historia, pero….

Al cabo de unos meses, la niña estaba más recuperada, más fuerte, ya aceptaba alimentos y estaba mejorando. No se había recuperado del todo, a pesar de que la dinámica familiar en casa era radicalmente distinta. Ni la madre ni la hija lo comprendían, porque ahora ya eran “mejores amigas”.
Preguntamos a la madre cómo iba el árbol genealógico y respondió que lo había olvidado, que ya no había preguntado, que la única tía abuela que podía saber algo ya estaba en un asilo de ancianos y que un primo que podría saber algo, vivía en Chile y que no encontraba su teléfono.

Le sugerimos retomar la investigación, porque la situación de la niña, si la dinámica de la casa y la familia había cambiado, sólo reflejaba problemas en el árbol y que sin el árbol, no podíamos adivinar.

Pasaron otros tantos meses, casi 6.

De pronto, la señora nos contacta, nos envía un mensaje diciendo que ha averiguado más cosas, que quiere una cita nueva y que está muy preocupada.
Hacemos la cita y llega el día de su consulta.

Al llegar, la hija se ve delgada, ya no en los huesos, pero muy delgada aún. La madre, con cara de angustia.
Se sientan, sacan los datos de su árbol y comenzamos a revisarlo.
La señora había logrado averiguar hasta la línea de los bisabuelos y algunos detalles de los tatarabuelos.
Resultó que, aunque su tía abuela estaba en un asilo, estaba perfectamente lúcida y sí le había dado muchos datos, nombres y fechas. Resultó que el primo que vivía en Chile, guardaba un álbum familiar con fotos de la familia, fechas y anotaciones detrás de cada foto.

Comenzamos a revisar los datos, y vaya sorpresa, comenzaron a brincar, a relucir, a brillar los detalles que daban la solución a la anorexia de la niña.
Sí, hubo un conflicto de ésta niña con su madre, pero el conflicto principal, venía heredado desde la tatarabuela de la señora, que fue vendida como sirvienta por su madre, traída a la Ciudad de México y convertida en prostituta por su comprador. Todo a razón de que la madre de la tatarabuela, había quedado viuda con 7 hijos y prefirió venderlos que sacarlos adelante.
La tatarabuela, al dedicarse a la prostitución, igualmente comienza a tener hijos, todas niñas, y por su inmadurez, incapacidad económica, vicios y demás, decide ya no venderlas, sino regalarlas….uy no pues qué bien! Ya van dos generaciones de “madre tóxica”.
Luego, dichas hijas regaladas, se van casando, van teniendo a sus hijos y entre esos hijos está la bisabuela de ésta niña con anorexia.
Esta bisabuela, tiene un matrimonio feliz, tiene una familia fabulosa, pero sus hijas, resultan coquetas, libertinas, y se dedican, las mujeres, a la prostitución. Los hijos varones, se dedican a comercializar con alcohol, tienen bares, cantinas y demás. ( Ya estaban reparando desde allí, la historia familiar).
Una de esas bisabuelas prostitutas, se casa con un hombre que la maltrata, abusa económicamente de ella, y es madre de 3 hijos, un varón y dos mujeres (una de las hijas, la señora en el asilo, la otra mujer, abuela de la niña con anorexia).
Estos 3 hijos, crecen viendo como su madre prostituta, acepta el maltrato del hombre, no huye, no los salva, y prefiere quedarse en el maltrato, gracias a lo cual, estos 3 niños, pasan frío, hambre, falta de educación, etc.

Cuando la abuela de la niña se casa, parece que ya todo está muy bien, la vida es linda y perfecta y comienza, toda la familia, a callar ese pasado.
La abuela de la niña, trata bien a sus hijas y todo parece ir perfecto.
Es hasta que surge ésta anorexia, que se vuelve a abrir ese cofre de secretos.

Cuando analizamos el árbol, la niña resulta por fechas doble casi exacta de la tatarabuela, aquella hija “vendida” y convertida en prostituta.
La niña, al enterarse que es doble de aquella muchachita, cambia por completo su semblante, comienza a llorar. Por un lado, siente compasión por esa muchachita, y por el otro, comprende que su “odio a mi madre”, no es suyo, es lo que sintió esa tatarabuela por su madre.

De más está decir, que ese mismo día, podríamos que la anorexia desapareció.
La niña, que ahora ya anda casi en los 18 años, tiene un peso perfecto, come muy bien y vive tranquila con sus padres. Está decidiendo qué carrera estudiar y está consciente de que ya no va a reparar la vida de nadie.

Y éste es el punto al que quiero llegar. Que muchas veces, aunque la resolvamos los conflictos presentes de las personas, aunque las personas cambien sus circunstancias, hay algo mucho más pesado arriba, que, sin árbol genealógico, es imposible descubrir.

Así que, de verdad, yo les recomiendo, que intenten, luchen, viajen, investiguen, llamen, visiten, pregunten para llegar lo más lejos que se pueda en información. Porque para hacer mecánica, definitivamente necesitamos, un coche.

Akasha Sanación Integral
Terapias Personales y Skype de:
– Biodescodificación
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Lic. Elizabeth Romero Sánchez: Hipnosis Clínica Ericksoniana, Master Raja Yoga, Diplomado PNL, Psicología, Biodescodificación.

Lic. Edgar Romero Franco: Master Reiki, Master Raja Yoga, Coaching PNL, Hipnosis Clínica Ericksoniana.

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