Anécdota de mis vacaciones…

Anécdota de mis vacaciones…

Durante las vacaciones que recientemente pude disfrutar, parte en La Falda y parte en Buenos Aires, sucedió un hecho que podría calificar de negativo si me guiara por el concepto muy difundido de la “inseguridad que reina en todas partes” repetido en los medios, hasta el hartazgo. Pero no me dejo arrastrar totalmente por esa onda negativa (aunque estoy atento en general por aquello del “instinto de conservación”) porque interpreto los hechos que me sucedieron desde una óptica más elevada…que qué quiero significar?

Ahora les cuento:

Sucedió en pleno centro de Buenos Aires, en el subte, en una hora, que si bien no era “pico”, había muchísima gente en el andén y al subir, acompañado de mi hija e hijo, entre los empujones y al terminar de cerrarse las puertas del vagón, sentí un leve movimiento de mi campera a lo que inmediatamente manoteé mi bolsillo donde tenía el celular, pero ante la duda, palpe el bolsillo de atrás donde tenía la billetera y zasssssss!!! ¡¡¡Me la habían sacado!!!

Ya en casa de mi hija, buscamos los teléfonos de tarjetas de banco, crédito para bloquearlas y así ir instalando la resignación de lo que vendría en trámites para sacar nuevo DNI, tarjetas del banco, etc. Pero como esa es la reacción instintiva, puse de lado un poco lo cerebral e intenté invocar una Bendición para el humano que hizo lo relatado y lo reforcé con un

Ho oponopono.

Muchos se preguntarán ¿Por qué? O ¿Cómo se te ocurre? O comentarios parecidos a: Ese h de p hay que meterlo preso….. Y así sucesivamente. Pero éste hecho me dejó asombrado por lo que sigue del relato.

A la mañana siguiente, antes del mediodía, recibo una llamada en el celular, de un Sr. Ernesto quién se identifica como “Ciruja” o “Cartonero” quien me dice que encontró mi billetera en un tacho de basura…A esta altura comento con mis hijos: ¡Creer o reventar!

Convenimos con Ernesto una hora apropiada y lugar para encontrarnos cerca mismo donde vive mi hija y allí fuimos con mi hijo de “guardaespaldas” jajaja (Pensaba: Toda una novela de las que se ven en TV no? jajaja ) Efectivamente a la hora señalada, apareció un señor de edad algo avanzada y después del saludo, me entregó la billetera sin haber siquiera comentado ni exigido recompensa alguna. Le entrego un billete de cien pesos a lo que el responde un enfático y algo asombrado ¡Gracias y que Dios lo bendiga! Para acto seguido, despedirnos e irse por donde vino.

Se preguntan ¿Y…?

Se pueden sacar dos conclusiones en mi humilde opinión a saber:

1º – (La más oscura) Hay carteristas que trabajan en grupo y además de sacar el dinero que encuentren en la cartera, billetera, si hay forma de comunicarse con el damnificado, saben que recibirán alguna “recompensa” por devolverla…(Negocio productivo!) Un detalle agrego: Antes del viaje hacia mis vacaciones, le había pegado una etiqueta en el reverso del DNI con el número de teléfono celular para casos de extravío y/o hurto como el que cuento aquí.

2º – (La que me “cuadra” mejor y más “luminosa”) Cuando pude apartar la reacción instintiva de “queja automática” a la que estamos demasiado apegados e intenté una bendición + un Ho oponopono, percibí un estado de paz que un poco me llamó la atención, como una despreocupación por lo que había sucedido y una idea de todo sucede por algo! Que ya a estas alturas casi, casi nunca me abandona. Es una percepción de que las cosas están en su justo lugar y no hay que preocuparse después que ya nos hemos “ocupado” del asunto. Otra idea que ronda mi mente+corazón, es que “Los ángeles existen”…saquen sus propias conclusiones.

Ahora me pregunto y les pregunto: Les sirvió el relato de mi experiencia que es una más de tantas, para dar al menos un pequeño paso hacia la comprensión sobre el manejo de las Herramientas Espirituales y su efectividad, pero más allá de esa comprensión, su APLICACIÓN en el minuto a minuto de la vida diaria?

Bueno, hasta aquí me trajo el río!!! Solo quise compartir una experiencia vivida y el modo en que me gusta “ver” las cosas, aun las que no sean agradables y una sugerencia implícita del modo más “productivo”, “proactivo” de afrontarlo y quedarse tranquilos mientras el Universo hace su parte…

Abrazo de Luz!!! Tom

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4 comentarios en “Anécdota de mis vacaciones…

  1. Sí, hermanito… esa forma de actuar cuando nos toca un “dolor”, o un “problema” tiene que ver con un crecimiento espiritual. Podemos actuar así cuando hemos conquistado una sensibilidad humana, una delicada comprensión del otro, incluso el sentirnos hermanados con todos los seres…
    A mí me “sirve” tu ejemplo, me muestra cómo elevarse por encima de las reacciones automáticas, viscerales, que provienen de nuestro subconsciente, tan plagado de reacciones (negativas) adquiridas desde la niñez.
    Adelante! siempre hacia la Luz…

  2. Holita Thomás, Bien-venido!
    He leído el comentario, la anécdota de tus vacaciones, siento mucho lo que te sucedió, analicemos cual es el aprendizaje, pero más allá de esto, debemos agradecer a Dios que puedes contarlo, sin haber sido agredido físicamente, que ha sido solo lo material.

    Buenos Aires en este tiempo, no es fácil transitarlo, a diferencia de mi ciudad, en la que todavía podemos andar tranqui día y noche, con precaución por supuesto; es una pena que no hayas podido venir a conocerla, además es muy hermosa.

    Te mando un abrazo luminoso de corazón a corazón desde http://www.YoEspiritual.com.
    oneli@*one.

    1. Onelia, yo siento mucho de bueno en comprobar una vez más, que cuando “hacemos los deberes” en sentido más espiritual, concienciando e implementando las Herramientas Espirituales abundantemente disponibles en la “Ferretería Divina”, todo se resuelve favorablemente para ambas partes, el que hurta, se lleva unos pesos y de “ñapa” una Bendición y de mi lado, recupero todo el contenido de mi billetera con DNI, tarjetas y otras yerbas que contenía salvo unos pocos pesos…En resumen, todos ganamos !!! Hurrrrrrraaaaaaaaaaa !!!!!

  3. Hola Tom!!!
    Como no vivir una experiencia asi andando por las grandes ciudades. Es casi condicion que suceda. Me acuerdo cuando vivia en COrdoba y estaba trabjando en un lavadero de ropa, que entro un chico, de unos 11 años, y tras hacerme una pregunta y pedirme un material, me agarro por el cogote con toda la intension de robarme, enormemente fue su susto, cuando lo agarre yo del brazo y a empujones lo saque del negocio, mientras me repetia que estaba probando, que no era en serio. casi lo acogoto yo y de seguro nunca mas paso por esa vereda. Estaba tan asustada!!!, Pero en vez de pensar que me podia haber pasado algo peor, solo se me ocurrio pensar en que era una pena que un chico de esa edad tuviera que haberse enfrentado con mi miedo-ira.
    Eran momentos terribles en Cordoba, porque te mataban por no tener nada para darles.
    Con el tiempo, fui aprendiendo tambien, que las cosas suceden por alguna razon, tambien prefiero pensar en lo menos peor, creer que todavia hay una luz en cada uno de nosotros, aunque a veces me de la cabeza contra la pared.
    Creo que es una cuestion de actitud. Igual, sigo aprendiendo para lograr cambiar del todo alguna vez, pero la fuerza de la costumbre, es grande.
    Que alegria Tom, que todo salio bien. Siempre hay que rescatar lo positivo hasta de las peores experiencias. eso nos ayuda a seguir adelnte alimentando nuestra propia luz!!!
    BESOS Y ABRAZOS
    LUZ Y AMOR
    JULIETA

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